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Entre todas las opciones de sillas de oficina, las operativas son las que mejor cubren las necesidades de todo tipo de trabajadores. Estas son sus principales características.

Las sillas de oficina, aparte de no ser todas iguales, tampoco están hechas para cumplir las mismas funciones. Las hay que están diseñadas para estar en ellas durante un tiempo determinado, ya sea como visita o en una sala de reuniones, denominadas sillas de confidente. Hay otras más sencillas, las llamadas polivalentes, que se pueden usar en offices, salas de formación, salas de reuniones informales, cantinas, bibliotecas… Pero las que no pueden faltar son las de trabajo o sillas operativas.

Son las más utilizadas, sobre todo en oficinas y despachos, y son asientos especialmente diseñados y fabricados para desempeñar largas jornadas de trabajo sentados en una postura cómoda y correcta. Por esta razón, también se las conoce como sillas ergonómicas.

Si quieres mejorar el equipamiento de tu lugar de trabajo, si estás adaptando tu despacho en casa o si necesitas que tus empleados trabajen en un lugar confortable y seguro, no puedes perder de vista estas sillas operativas. Desde Daser, como expertos en mobiliario de oficina, te contamos cómo te pueden ayudar en la creación de buenos entornos de trabajo.

Sillas operativas para oficinas: sus características

Uno de los principales rasgos de las sillas operativas es que son regulables. De esta manera, cada persona puede adaptar los elementos de la silla a sus características morfológicas y a las de su jornada laboral. Los principales mecanismos de regulación de una silla son:

  • Elevación a gas. Permite ajustar la altura del asiento de la silla. La posición más correcta es la que deja que las piernas formen un ángulo de 90º.
  • Regulación de la inclinación del respaldo. Desde un punto de vista ergonómico, la espalda debe estar siempre en contacto con el respaldo. Pero, además, se debe cambiar de posición varias veces a lo largo de la jornada para “liberar” la presión en los discos de la columna vertebral y, con ello, evitar pinzamientos, lumbalgias, molestias cervicales… Esto quiere decir que, a lo largo del día, el trabajador debe poder modificar el grado de inclinación del respaldo.
  • Las bases de 5 radios con ruedas permiten el desplazamiento para, por ejemplo, coger el teléfono, para alcanzar documentos, etc…
  • Opcionalmente, pueden llevar reposabrazos. Lo más recomendable es que estos sean regulables en altura, para que el usuario pueda ajustarlo a una medida que le resulte cómoda.
  • Otras prestaciones complementarias que mejoran la calidad final de la silla: traslación del asiento para la regulación de la profundidad del mismo, apoyo lumbar regulable, cabezal, etc..

Sillas operativas: partesAdemás de esta característica principal de la regulación, las sillas operativas también destacan por ser, al mismo tiempo, ligeras y resistentes, ofreciendo una elevada respuesta a la dureza del día a día. Son versátiles y adaptables a cualquier entorno de trabajo. Es decir, constituyen la silla ideal para puestos regulares en cualquier tipo de oficina, desde los administrativos y de recepción, hasta los de mandos intermedios o comerciales.

Aun así, hay tres casos en los que las sillas de trabajo cumplen unos requisitos especiales: en los sillones de dirección, en las sillas 24/7 y en las de las tallas extralarge. Pero estas las dejamos para uno de nuestros próximos post.

En definitiva, las sillas operativas son aquellas que permiten a los trabajadores de cualquier índole cumplir con sus horario laboral desde un asiento cómodo, seguro y manteniendo una buena higiene postural. Para acertar y elegir las mejores, te recomendamos que preguntes a profesionales del sector del mobiliario de oficina como los que forman parte de Daser. Buscaremos en nuestro catálogo, las opciones que mejor se ajusten a tus necesidades y a las de tu negocio.